Año del centenario de José María Arguedas

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jueves, 28 de junio de 2012

Entrevista a Ricardo Sumalavia ...



Ricardo Sumalavia estuvo de paso por Lima para presentar su más reciente novela : Mientras huya el cuerpo. Aquí una entrevista de Carlos Sotomayor.


FUENTE: LetraCapital


 




Ricardo Sumalavia, quien radica desde hace varios años en la ciudad de Burdeos (Francia), estuvo de paso por Lima para presentar Mientras huya el cuerpo (Estruendomudo, 2012). Se trata de una estupenda novela que nos revela la manera como se va construyendo un relato policial.
Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Se suele decir que una novela surge a partir de una una idea o imagen inicial, es ese sentido, cuál fue el disparador de Mientras huya el cuerpo.
Si he de partir de una imagen, creo que sin duda te diría la de un hombre atado a una silla. A partir de esta se pueden decir y escribir muchas cosas. Surgen muchas preguntas. Luego la presencia de un detective, y que fuera justamente él el hombre atado a esa silla, vino de una manera natural. Desde ya empezaba con el héroe en problemas, solo, en medio de una habitación abandonada, aguardando que alguien más, o nadie, decidiera su destino. De aquí la madeja va sola, para atrás y para adelante. A este sujeto se le iba la vida, su materialidad, su realidad, y con él la memoria de los otros. Yo tuve una necesidad de hablar de esos instantes, de hurgar en ellos, y así va apareciendo una investigación, policial de un lado, vinculado con el Perú de fines de los noventa, y otra en un sentido más amplio, analizando incluso las fichas antes de moverlas.
¿En qué momento y cómo decides la estructura que finalmente tiene la novela?
Como sabes, la novela, luego del cuento policial que le da inicio, es una suma de fragmentos que buscan dar una explicación a cada elemento de ese cuento. Esto me llevaba a cierto caos, pues la novela también tiene como principio la dispersión, dejarme llevar libremente para encontrar la motivación última, a veces intelectual, otras íntima, personal, de cada pasaje. Por esa razón, después de todo ese rastreo, que pasa desde mis años de infancia en Barrios Altos, mis lecturas, mi formación como escritor, mi vida fuera del Perú, crímenes de mujeres apuñaladas en diferentes épocas, etc., se impuso la necesidad de darle una aparente coherencia, y que mejor que hacerlo desde el propio caos. De allí ese final como un torbellino.
Si bien tiene elementos de la novela policial, Mientras huya el cuerpo explora otras cosas.
El género policial me ofrecía varias estretagias narrativas que se ajustaban bien a lo que quería contar. Claro, me aprovecho de este género como de tantos otros; como me aprovecho también de mi experiencia con el microcuento. En este caso el policial como base me permitía una dosis de reflexión sobre lo que pasó en el Perú en las dos últimas décadas. Por supuesto, es ante todo una reflexión para mí. No pretendo explicarle nada a nadie. En todo caso, comparto todas mis dudas, mis cuestionamientos sobre un periodo que quizás no entendí como se debiera. En este sentido, esta novela es un ajuste de cuentas conmigo mismo. Me lo debía. Y eche mano de lo que conocía. Yo pasé muchos años escribiendo sobre el policial latinoamericano, leyendo estos libros con mucho placer; por eso, sabiendo que mi estilo no encaja exactamente con todas estas reglas del género policial –como en las de ningún otro género, creo-, me serví incluso de su teoría. Bueno, y trato de darle una vuelta a la retórica de ese género para hacer algo más personal.
Apolo tiene de Apolinario; sin embargo, también tiene de ti, del autor. Como Flaubert, ¿de alguna manera tú eres Apolo y los demás personajes?
Es innegable que las nociones de identidad están en crisis, y esto no tiene por qué ser negativo, ni reciente. Creo que nos cuesta cada vez más fijar las coordenadas para saber quiénes somos y dónde estamos. Por esa razón, siempre me atrajo la idea de una construcción de la identidad a través de las palabras, que seas tu propia voz, o la voz, o las voces, que vas asumiendo en la escritura. Esto ya lo planteé en mi anterior novela, Que la tierra te sea leve. La idea de esas identidades mutantes que son una y todas a la vez. Y esta novela, Mientras huya el cuerpo, pasa lo mismo. Soy Apolo, Apolinario y cada uno de los personajes. Y cuando hablo explicitamente de mí, estoy también hablando de ellos.
En la novela hay una suerte de homenaje a Javier Sologuren, aunque no se le mencione.
Sí, aunque no tuve la suerte de tratarlo demasiado, pude visitarlo durante un periodo, mientras realizábamos una edición de cuentos japoneses que él había traducido. Lo visitaba en su casa y me contaba cosas maravillosas, como una de las que cuento en la novela. A mí siempre me interesó su labor de poeta, traductor, editor, la de un hombre de letras total.
Carlos Calderón Fajardo decía en la presentación que éste era tu libro donde el Perú estaba más presente. ¿El estar varios años fuera influye de alguna manera en esto?
En mi caso sí. La distancia me refrescó la memoria. Permitió que pudiera verme y redescubrirme en distintos momentos de mi pasado. Y en esta dinámica de reconocimientos, ver el Perú y hablar de él, que en realidad es ver y hablar del Perú que me tocó, muchísimo más localizado e íntimo, también correspondía para lo que yo quise contar. Hablar de Apolo y Apolinario es imposible sin un referente más amplio, así me los tenga que inventar completamente.

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